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IMPACTO

Empezamos queriendo
reemplazar el film.
Terminamos cambiando
mucho más.

BeeKind nació como una alternativa a un descartable. Pero muy rápido entendimos que cuidar la vida implicaba mirar mucho más allá del producto.

Hoy nuestro impacto también vive en las abejas, la biodiversidad, la educación y en la forma en que elegimos producir y crecer.

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EL IMPACTO EMPIEZA POR LO COTIDIANO


Cambiar un hábito puede cambiar mucho más.


BeeKind nació para reemplazar el film plástico por una alternativa que pudiera usarse una y otra vez.

Nuestros envoltorios ayudan a conservar alimentos, reducir descartables y aprovechar mejor lo que compramos. Se lavan, se reutilizan y, cuando el uso empieza a desgastarlos, pueden reencerarse para extender todavía más su vida útil.

Incluso pensamos qué pasa después: nuestro packaging es 100% a base de plantas y compostable, incluidas sus etiquetas. Y cuando un envoltorio finalmente llega al final de su vida útil, puede cortarse en pequeños pedazos y compostarse en casa.

Porque para nosotros circularidad también significa pensar qué pasa antes, durante y después de usar un producto.

ABEJAS Y BIODIVERSIDAD

No podíamos trabajar con cera de abeja sin empezar a mirar a las abejas.

Con el tiempo entendimos que nuestra relación con las abejas no podía limitarse a utilizarlas como parte de nuestra materia prima.

Empezamos a aprender, a involucrarnos y a trabajar activamente en su cuidado. Hoy realizamos rescates y reubicaciones de colonias de abejas, convivimos con nuestras propias colmenas y seguimos desarrollando espacios donde distintas especies de polinizadores puedan encontrar alimento y refugio.

Ese camino también nos acercó a las abejas nativas sin aguijón y a una biodiversidad que muchas veces está ahí, al lado nuestro, sin que siquiera la veamos.

Cuidar a quienes hacen posible tanta vida terminó convirtiéndose en una parte inseparable de BeeKind.

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EDUCACIÓN

Lo que aprendemos, lo compartimos.

También descubrimos que el impacto se multiplica cuando el conocimiento circula.

A través de talleres y experiencias acercamos a niños y adultos al mundo de las abejas, los polinizadores, la biodiversidad y los hábitos cotidianos que pueden ayudarnos a cuidar nuestro entorno.

Hacemos envoltorios, aprendemos con las manos, hacemos preguntas y, sobre todo, buscamos despertar curiosidad.

Porque cuidar algo empieza muchas veces por conocerlo.

NUESTRA FORMA DE HACER

Queremos que BeeKind se parezca cada vez más al mundo que queremos construir.

Por eso el cambio tampoco termina en nuestros productos.

En nuestro propio espacio fuimos incorporando energía solar, recolección de agua de lluvia, huerta, compostaje y proyectos vinculados a la biodiversidad y la producción de alimentos.

No porque tengamos todas las respuestas ni porque todo sea perfecto. Al contrario: seguimos probando, aprendiendo y mejorando.

BeeKind se convirtió en nuestro laboratorio para demostrar que una empresa puede crecer mientras intenta reducir su impacto y devolver algo positivo al entorno que la rodea.

Empezamos con un envoltorio.
Hoy estamos construyendo un ecosistema.

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RECONOCIMIENTOS

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